domingo, 25 de julio de 2010

PRESENTACION A LA EDICION VENEZOLANA

“Cada hombre, cada persona humana
es el fruto de una creación colectiva
y es también
la síntesis de su pasado.”

(Julio Castro, maestro secuestrado y desaparecido en Montevideo el 1° de agosto de 1977, por la dictadura uruguaya.)



Este libro fue editado en el Uruguay, en el año 2003. En el curso de ese año se conocieron sus primeras dos ediciones. Posteriormente en agosto del 2004, se editó una tercera edición, a la que se le incorporó in nuevo capítulo que dio cabida a algunos acontecimientos importantes que habían ocurrido en torno a esta historia.
El caso del secuestro y la desaparición de la maestra Elena Quinteros es un caso emblemático en Uruguay. La intensa búsqueda realizada por su madre hasta su muerte, en el año 2001, eran lo suficientemente conocidas en Uruguay por lo que muchos detalles de su desarrollo no fueron tratados originariamente en el libro, con la misma profundidad que sería necesaria para lectores que recién conocen el caso o sólo poseen referencias muy generales de ella. Dicho de otra manera, originariamente este libro fue escrito para los uruguayos.
Aún cuando se realizaron presentaciones del mismo en muchos lugares del mundo (Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Alemania, Suiza y Argentina), las mismas estaban dirigidas en forma privilegiada a los miles de uruguayos diseminados por el mundo.
Este libro fue para nosotros, sus autores, una herramienta de trabajo que nos permitió seguir levantando las banderas de la lucha contra la impunidad y a la vez realizar una retrospección sobre nuestro pasado reciente que nos colocó en mejores condiciones para afrontar el futuro.
El poner a disposición de los lectores de Venezuela – país que si bien esta directa e íntimamente ligado a la historia de Elena Quinteros, no conoce el proceso de construcción de la impunidad en el Uruguay-, una edición del libro es un desafió que hemos decido abordar. Seguramente hubiera sido deseable y adecuado, que al texto original le hiciéramos algunas modificaciones que ayudaran a los lectores venezolanos a una mejor comprensión de la problemática que nos plantea el libro, así como la incorporación de hechos que ocurrieron luego de la tercera edición en Uruguay.
En esta edición, solo hemos podido dar cumplimiento al segundo aspecto y en esa línea están los últimos capítulos que se agregaron a la tercera edición. Esta opción, no es en desmedro de la importancia que los autores le otorgan a la edición del libro para la República Bolivariana de Venezuela, sino de las disponibilidades de tiempo que los autores tenían para abordar esa tarea, que no era nada menor. Los esfuerzos que aun hay que hacer, para terminar con la impunidad en el Uruguay, y otras responsabilidades a nivel de las experiencias del gobierno de la izquierda, atentaron contra esa posibilidad[1].
El llamado “caso de la maestra Elena Quinteros”, se inicia en territorio de Venezuela, cuando es secuestrada por la dictadura uruguaya del interior de la embajada de ese país en Montevideo el 28 de junio de 1976. Continua vinculado a Venezuela a partir de ahí hasta marzo de 1985, con los esfuerzos que año a año realizaba su madre Tota Quinteros, para que los distintos gobiernos venezolanos (Carlos Andrés Pérez, Jaime Lussinchi y Luis Herrera Campins) mantuvieran la decisión original de no reanudar las relaciones diplomáticas con Uruguay rotas en 1976, hasta tanto se reintegrara a Elena a las autoridades de Venezuela y fueran castigados los responsables. Posteriormente y hasta nuestros días, para que el gobierno uruguayo cumpla con el compromiso que hizo posible en 1985 a la reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
El especial interés mostrado por el Presidente Hugo Chávez, que se entrevistó con Tota Quinteros en marzo de 2000 y las gestiones que realizó ante el entonces mandatario Uruguayo Jorge Battle, han renovado la participación del gobierno de Venezuela en el objetivo de lograr verdad y justicia en torno a este caso.
Recientemente, se cumplieron 32 años de los hechos ocurridos en la Embajada venezolana en Montevideo sin que aparezcan los restos de Elena Quinteros y sin que sean llamados a responsabilidad penal todos sus autores. Sin embargo, justo es reconocer, que la instalación en el gobierno de Uruguay de una fuerza política que contaba en sus filas a Elena y a todas las victimas del Terrorismo de Estado, han permitido avances importantes –aunque aun insuficientes-, en la defensa de los derechos humanos.
Los testimonios recogidos durante todos estos años, los relatos de quienes fueron sus compañeros, los documentos que se encuentran en distintas causas judiciales, la información existente en la prensa de la época y sobre todo los archivos del Partido por la Victoria del Pueblo y los de la propia Tota Quinteros, nos permitieron establecer la urdimbre de este relato. La trama debió ser aportada por los autores. Mientras tanto, la sociedad espera que sobre estos y otros hechos que constituyen el capítulo uruguayo del Plan Cóndor, el Estado cumpla con su obligación de establecer la verdad histórica y hacer justicia.
Ante la tumba que guarda los restos de Tota, la madre de “la venezolana” como la llaman despectivamente sus verdugos, hay una placa en la que se lee: “Supo encender el amor. Supo vencer el miedo. Supo enfrentar el dolor y, lo más importante, nos hizo creer en la esperanza”. El presente trabajo, que recoge el ejemplo de vida de estas dos mujeres uruguayas, quiere también reivindicar el amor... y la esperanza por la que en todos los rincones del mundo y sobre todo de nuestra América luchan hombres y mujeres.
La creación colectiva de la que habla el maestro Julio Castro no admite descansos, ni tiempos pasados por alto. De eso trata este libro.
La construcción del socialismo y la libertad, por la que lucharon las generaciones pasadas y por la que hoy entregan lo mejor de sus vidas nuestros hijos y nietos, en los mas recónditos confines de nuestra sufrida América, es sin duda una bandera que necesita brazos fuertes y comprometidos que la levanten y la mantengan en alto.
Si el algo contribuye este libro, para esa tarea, los autores se sentirán satisfechos.

Sara Méndez – Raúl Olivera
Montevideo, octubre de 2008


[1] Sara Méndez integra la Coordinadora por la Nulidad de la ley de Caducidad, que intenta anular, mediante un plebiscito popular, a la ley que estableció la impunidad de los militares y policías incursos en violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura. Por su parte Raúl Olivera, a partir de la asunción del gobierno por parte de la izquierda, sumó a sus tareas de defensa de los derechos humanos, tareas de responsabilidad política en el gobierno municipal de Canelones en el Área de Descentralización y Participación Ciudadana.

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