miércoles, 21 de julio de 2010

PRIMERA PARTE Capitulo IV

IV

PRIMER CAPÍTULO URUGUAYO DEL PLAN CÓNDOR

La represión ejercida por la dictadura había obligado a que miles de uruguayos que integraban los cuadros más experimentados y aguerridos de la oposición se alejaran del país. Otros se mantenían en la clandestinidad y otros tantos aún no habían sido detectados. Sobre toda esa colectividad los aparatos de seguridad pusieron sus miras y para ello no fueron un límite las fronteras.
Un importante destacamento de militares uruguayos se había trasladado a Argentina donde a partir de febrero de 1976, con el nombramiento del general Otto Paladino como jefe de la Secretaría de Informaciones del Estado (side), se intensifica una coordinación represiva entre los distintos servicios de seguridad. Se incrementan las acciones clandestinas de los servicios de seguridad de otros países en Argentina y de los argentinos en otros países de la región. El Cóndor se instala en los cielos del Plata y el Cono Sur.[1]
Es significativo lo que afirmaba por esos días el diario londinense The Guardian cuando informaba que “los activistas capaces de agrupar e inspirar al pueblo a la resistencia contra los militares que tomaron el poder en los años 70 eran sacados del medio uno tras otro, en una operación similar a la ‘operación Fénix’ orquestada por la cia para eliminar a activistas vietnamitas”.
Uno de los primeros ensayos de lo que sería la acción terrorista de 1976, se cumplió en el año 1974. Esa operación tuvo varias etapas. Primero la policía Argentina da a publicidad, el 12 de febrero de ese año, el desbaratamiento de un supuesto plan para atentar contra el dictador uruguayo Bordaberry, el presidente argentino Perón y su ministro de Bienestar Social, José López Rega. Comienzan en Argentina los allanamientos y las detenciones de ciudadanos argentinos y uruguayos, trasladándose a aquel país integrantes de los servicios de seguridad uruguayos para la identificación de los detenidos.[2] El 12 de setiembre son secuestrados en Argentina los uruguayos Daniel Banfi, Guillermo Jabif y Luis Latronica.[3] El 20 de diciembre aparecen en Uruguay los cadáveres de Floreal García Larrosa, Héctor Daniel Brum Cornelius, María de los Ángeles Corbo Aguirregaray de Brum, Graciela Martha Estefanel Guidali y Mirtha Yolanda Hernández, que habían sido secuestrados en Argentina. Desaparece entonces el niño Amaral García Hernández,[4] hijo de Floreal García y Mirtha Hernández.
A partir de marzo de 1976, con la instalación del centro clandestino de detención conocido como “Automotoras Orletti”,[5] los militares uruguayos cuentan con una base de operaciones desde la cual se desarrollará uno de los capítulos más negros de las operaciones del Plan Cóndor.
La Base de Operaciones Tácticas 18 funcionó primero en un local de la calle Bacacay y luego se amplió en la calle Venancio Flores, en un antiguo taller mecánico del que recibió su nombre: Automotoras Orletti. En ese lugar funcionó hasta el mes de noviembre de 1976.
Orletti dependía del Departamento de Operaciones Tácticas de la side.[6] Para operar recibía la información de contrainteligencia, cuya jefatura era ejercida por el general Nieto Moreno. Contaba con personal de la side pero engrosaba sus filas con paramilitares contratados por Aníbal Gordon.[7] Con el golpe de Estado que derroca a la presidenta argentina Isabel Martínez de Perón, asume en abril como ministro de Interior el general Albano Harguindeguy. Éste se suma a la represión trasnacional con la activa participación de distintos organismos de su Ministerio junto a fuerzas parapoliciales y paramilitares en una estrecha colaboración del Estado argentino con fuerzas de seguridad de los países del Cono Sur.[8]
El cierre de Orletti coincide con el retiro del general Otto Paladino y con la fuga de un matrimonio de argentinos detenidos en ese lugar.[9]
Elena estaba informada de las primeras detenciones del año 1976 y las que siguieron hasta pocos días antes de su secuestro, seguía con atención las periódicas apariciones de cuerpos mutilados en las costas uruguayas, que se iniciaron en enero de 1976,[10] y su vinculación con lo que acontecía en la vecina orilla.
El 1º de febrero había sido detenido en el aeropuerto de Colonia por personal de Inteligencia y Enlace un compañero de Elena, cuando ingresaba a Uruguay procedente de Argentina trayendo consigo recortes de prensa extranjera,[11] fuentes de información para la labor de difusión en la lucha antidictatorial.
El 28 de marzo, efectivos de la prefectura marítima del puerto de Colonia detienen a otros tres compañeros de Elena, Ricardo Gil Iribarne, Luis Ferreira y Élida Vázquez, que ingresaban a Uruguay en una casa rodante, procedentes de Argentina, intentando introducir propaganda antidictatorial del pvp. La proximidad del golpe de Estado argentino, con su consecuente incremento de controles aduaneros, parece haber sido una de los motivos por los que había sido identificado Ferreira. Los detenidos fueron trasladados al mismo lugar donde después estaría prisionera Elena: el Batallón 13 de Infantería.
El 5 de abril de 1976 empiezan a desarrollarse acciones de las fuerzas represivas uruguayas sobre los exiliados en Argentina vinculados al pvp. En ese marco es secuestrado Ary Cabrera Prates[12] de su domicilio en la provincia de Buenos Aires por personal de los servicios de seguridad uruguayos y argentinos.
La coordinación de los operativos en ambas orillas del Plata queda de manifiesto una vez más el mismo mes de abril cuando Ricardo, uno de los detenidos en la casa rodante, es interrogado en el Batallón 13 de Infantería acerca de actividades comunes realizadas anteriormente con Ary Cabrera. Se le dijo que quienes lo interrogaban también habían interrogado a Cabrera en Argentina.
En abril varios militantes vinculados a la opr 33 presos en Uruguay[13] son trasladados desde los penales al cuartel de Artillería 1 (La Paloma).
Otra de las trágicas acciones de la represión coordinada sobre el pvp afectó especialmente, por razones muy personales, a Elena: el asesinato de Telba Juárez.
Telba había estudiado magisterio con Elena y juntas habían participado en las Misiones Sociopedagógicas. Fue secuestrada junto a Eduardo Chizzola en Buenos Aires,[14] dos días después, el 19 de abril, aparece muerta de cuatro balazos en el pecho y uno en la cabeza en el barrio de Barracas. De Eduardo no se tendrá noticias y continuará desaparecido hasta el año 2003.
En una nueva demostración de la existencia de coordinación represiva entre Uruguay y Argentina Ricardo Gil testimonia: “(...) en el Batallón 13 de Infantería se me preguntó por Eduardo Chizzola. Me mostraron sus pertenencias y en particular su libreta de conductor expedida en Buenos Aires, que tenía su foto. Se me dijo que estaba detenido en la Argentina”.[15]
En los días 22 y 23 de abril volvieron a aparecer en las costas del departamento de Rocha cadáveres –esta vez cuatro hombres y una mujer– con claras muestras de haber sido torturados. La complicidad de la dictadura uruguaya para ocultar que se trataba de la operación “destino o disposición final” de la mayoría de los secuestrados emitió un comunicado oficial informando que los cuerpos eran de personas de origen asiático.
El 1º de mayo, el entonces capitán Manuel Cordero y otros militares uruguayos concurren al domicilio de los padres de Eduardo Chizzola en Montevideo con un documento falso con la foto de éste. Dicen que el documento estaba junto al cuerpo de un argentino.
En esos días habían sido allanadas en Buenos Aires varias casas donde actuaban y vivían refugiados uruguayos integrantes del pvp, al tiempo que aparecía otro cadáver en las costas de Rocha.[16]
El 8 de mayo se produce un sorpresivo viaje del canciller de la dictadura, Juan Carlos Blanco, a Argentina para mantener una reunión con el contralmirante Cesar Guzzeti. Ese viaje, según denunciara el senador Zelmar Michelini, tenía por objeto realizar gestiones para lograr que Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz y Wilson Ferreira Aldunate se alejaran de Argentina.[17]
El 10 de mayo es rescatado otro cadáver de las aguas del Río de la Plata.[18]
En la semana del 6 al 12 de mayo, los numerosos cuerpos aparecidos en las costas uruguayas y la falta de noticias sobre el paradero de cinco integrantes del pvp hacen pensar que se trata de hechos relacionados. Se inicia una campaña en el exterior del país, señalando que los cuerpos aparecidos en el Río de la Plata podrían ser los de aquellos compañeros de cuyo paradero no se tenían noticias.[19]
Si bien esa denuncia resultó finalmente infundada, los temores no eran infundados. Ricardo Gil declarará posteriormente que estando en el cuartel de La Paloma, los militares le mencionaron la detención en bloque de uruguayos en Argentina y la necesidad de tomar alguna decisión sobre ellos. Las alternativas eran: trasladarlos a Uruguay, matarlos allá o juzgarlos en Argentina.[20]
Otros hechos previos a su secuestro tocaron profundamente a Elena. El asesinato de Zelmar, padre de su amiga y compañera Margarita Michelini, y el secuestro de Gerardo Gatti.
El primero de esos hechos comienza a gestarse el 11 de mayo cuando es ocupado el inmueble donde comenzará a funcionar Automotoras Orletti. Dos días después son secuestrados en Capital Federal los uruguayos Rosario Barredo y Williams Whitelaw[21] junto a sus tres hijos.[22]
Ese día también es secuestrado el uruguayo Hugo Gomensoro Josman,[23] cuando realizaba trámites ante la Dirección Nacional de Migraciones en Argentina, y tres días después, el 16 de mayo, oficiales argentinos y uruguayos secuestran de su domicilio a la uruguaya Blanca Rodríguez de Bessio. Hugo y Blanca siguen desaparecidos.
El 14 y el 17 de mayo aparecen en las costas uruguayas dos cadáveres más.[24]
El 18 de mayo son secuestrados los legisladores uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz. Según declara el entonces diputado Oscar López Balestra, cuando fueron secuestrados los dos parlamentarios él identificó actuando en Buenos Aires a los militares uruguayos Manuel Cordero y José Nino Gavazzo.[25] Al otro día, es secuestrado en Buenos Aires Manuel Liberoff, otro conocido político uruguayo radicado en Argentina, al tiempo que aparece en las costas uruguayas otro cadáver.[26]
El 20 de mayo son asesinados los legisladores Michelini y Gutiérrez Ruiz y el matrimonio Whitelaw-Barredo. Al otro día aparecen sus cuerpos dentro de un vehículo en la intersección de las calles Perito Moreno y Dellepiane.
El 22 de mayo, cuando Juan Raúl Ferreira regresaba a su domicilio en Argentina, es avisado de que lo esperaban policías armados, por lo que la familia de Wilson Ferreira Aldunate se refugia en una representación diplomática.
El segundo hecho que afectó mucho a Elena fue el secuestro de Gerardo Gatti,[27] ocurrido el 9 de junio en un departamento en el barrio de Núñez, en Buenos Aires, desde donde el pvp coordinaba sus actividades en Argentina. Ese día es también detenida otra persona[28] que trabajaba junto a Gatti en el apartamento.
Luego de una breve estadía en las dependencias de la Policía Federal donde es terriblemente torturado, Gerardo es trasladado a Orletti. A partir de ese momento pasa a ser utilizado en una operación de extorsión por parte de los integrantes uruguayos del Servicio de Información y Defensa (sid),[29] el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (ocoa), y los servicios de seguridad argentinos. Para eso, en la madrugada del 13 de junio secuestran a Washington Francisco Pérez Rossini, un conocido sindicalista uruguayo, quien será conducido en reiteradas oportunidades a Orletti a los efectos de hacerlo participar como intermediario obligado entre los militares[30] y el pvp.
En tanto, Elena recibía regularmente, en el apartamento de la calle Massini, comunicaciones de la dirección del pvp desde Buenos Aires. Por lo que se sabe, éstas venían de Mauricio Gatti. La detención de Elena el 26 de junio le impide conocer los acontecimientos que dan por finalizada la operación de extorsión que amenazaba la vida de Gerardo Gatti y el inicio el 13 de julio de otra similar en la que se pone en juego la vida de León Duarte y otros militantes del pvp.

[1] “Inspirados en el portentoso cóndor –ave de rapiña que domina los cielos de América del Sur agitando sus alas a seis mil metros de altura– los países del Cono Sur montaron secretamente una especie de ‘mercosur del terror’ para eliminar a los adversarios de los regímenes militares que gobernaban a Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay en la década del 70 y principios de los 80. Con la llamada Operación Cóndor fueron derribadas las fronteras geográficas y políticas, para que el horror pudiese circular sin pasaporte.” Nilson Cezar Mariano, Operación Cóndor. Terrorismo de Estado en el Cono Sur, Ediciones Lohle-Lumen, Argentina, 1998.
[2] El 24 de febrero de 1974 es detenido el uruguayo Antonio Viana Acosta y trasladado a Uruguay. Lo mismo ocurre con Carlos Rodríguez Coronel, detenido el 15-IV-74.
[3] El 30 de octubre son encontrados en Buenos Aires sus cuerpos acribillados a balazos y bañados en ácido y cal viva.
[4] Amaral fue ubicado en Argentina en 1985 y actualmente vive en Uruguay.
[5] Oficialmente será identificada como la Base de Operaciones Tácticas 18 (OT 18). Será conocida también como el “jardín” o la “cueva de la vía”.
[6] A cargo del vicecomodoro Guillamondegui en sus comienzos y posteriormente del general Visuara.
[7] En 1976 Gordon alternó su actuación en Orletti con actividades empresariales en Uruguay, dedicándose al comercio de carne en la Comisión Administradora de Abasto del Estado, a cuyo frente se encontraba el mayor Menotti Ortiz, activo participante en las operaciones ilegales cumplidas por las Fuerzas Armadas uruguayas en Argentina. Gordon fue procesado posteriormente por la justicia argentina por su participación en secuestros extorsivos.
[8] Una muestra de ello es el caso de la niña Carla Graciela Rutila, detenida junto a sus padres, Graciela Rutila Artés y el uruguayo Enrique Lucas López, en abril de 1976 en Bolivia. En agosto, madre e hija fueron trasladadas clandestinamente a Argentina, junto a Efraín Villa, por el integrante del sid Alfredo Ruffo, quien se apropió de la menor. Los adultos fueron vistos en Orletti. Carla es recuperada por su familia años más tarde.
[9] Ramón Morales y Graciela Videillac.
[10] El 3 de enero son inhumados dos cuerpos nn en el cementerio de Colonia, Uruguay, según los registros de la Dirección de Necrópolis.
[11] Fernando Funcasta estuvo detenido en la Jefatura de Policía y luego en el Batallón de Infantería Blindado de Colonia. El 27 de junio fue liberado. Nuevamente detenido el 8 de octubre, fue interrogado sobre Elena en el batallón de Infantería Nº 13.
[12] Cabrera Prates nació en Rivera el 10-IX-31. Fue sindicalista de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (aebu). En 1968 y 1970 estuvo detenido en el marco de las medidas prontas de seguridad. Desde 1973 residió en Argentina y viajó regularmente a Uruguay hasta 1975. Estaba refugiado al amparo del acnur. El 5 de abril fue visto por última vez. La vinculación entre los secuestradores de Ary y el personal militar uruguayo que actuaba en Orletti es denunciada en los testimonios de Eduardo Deán Bermúdez y Asilú Maceiro. Ary sigue desaparecido.
[13] Ellos son Alfredo Pareja, Luis Romero, Raúl Cariboni, Jorge Vázquez, Jorge Velázquez y Carlos Mechoso, del Penal de Libertad, y Estela Saravia e Ivonne Trías, del Penal de Punta de Rieles.
[14] Telba Juárez tenía 29 años. Había estado detenida en Uruguay en el año 1971. Se radicó en Argentina en 1973. Eduardo Chizzola tenía 25 años, era estudiante de Educación Física y también estaba radicado en Argentina. El 30-7-71 estando detenida en Uruguay, participa de la fuga junto con un grupo de prisioneras políticas.
[15] Testimonio de Ricardo Gil ante la Comisión Investigadora parlamentaria en Uruguay.
[16] De sexo masculino, maniatado y con las mismas características que los anteriores.
[17] Michelini se había entrevistado con el ministro del Interior argentino y había redactado una carta al periodista de La Opinión Roberto García, en la que dejaba constancia de la eventualidad de que un comando uruguayo lo sacara del país. Había sido amenazado y conocía la existencia de un plan codificado como Noche de San Bartolomé, contra unos 200 refugiados uruguayos. Información registrada en el expediente de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal. Año 1987.
[18] Una mujer joven, atada de pies y manos, mostrando señales de haber sido torturada.
[19] En esos momentos, se desconocía la suerte corrida por Ricardo Gil, Élida Álvarez, Luis Ferreira, Eduardo Chizzola y Ary Cabrera. A esa nómina se sumaban otros integrantes del pvp que habían sido sacados de los penales.
[20] Testimonio de Ricardo Gil ante la Comisión Investigadora parlamentaria.
[21] Según Orestes Vaello, suboficial del ejército argentino, Barredo y Whitelaw fueron entregados a César Enciso, yerno del general Paladino, un paramilitar perteneciente a la banda de Aníbal Gordon y a dos o tres personas que pertenecían a los servicios de inteligencia de Uruguay. Testimonio ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas de Argentina, el 4-4-84.
[22] Gabriela Schroeder, de 4 años, y los mellizos Victoria y Máximo Withelaw, de poco más de un año. A fines de mayo los tres niños aparecen en el partido de Florida, provincia de Buenos Aires y son entregados en la comisaría de Vicente López y posteriormente reintegrados a su abuelo Juan Pablo Schroeder. Gabriela dirá meses después que había presenciado el asesinato de su madre.
[23] Según informó en abril de 2003 la Comisión para la Paz, su fallecimiento estaría confirmado, faltando la vista del expediente para precisar la fecha y la situación de los restos.
[24] Uno es rescatado al sur del puerto de Montevideo, atado y con muestras de haber sido torturado. El otro aparece en el puerto de Colonia con un bloque de cemento atado a los tobillos.
[25] Expresiones vertidas y consignadas en actas de la Comisión Investigadora parlamentaria.
[26] El cuerpo aparece en Colonia, decapitado.
[27] Gerardo Gatti Antuña era conocido activista político y sindical. Fue fundador de la cnt e integrante de su primer secretariado. Había sido designado presidente del pvp. Refugiado en Argentina desde 1973.
[28] María del Pilar Nores Montedónico, posteriormente trasladada a Uruguay y, en virtud de la colaboración prestada a los militares, liberada el 22-XII-76 al igual que José Félix Díaz.
[29] El director de este servicio dependiente del Ministerio de Defensa y por tanto del Poder Ejecutivo, es un general que depende directamente de la Junta de Comandantes en Jefe. El servicio se dividía en tres departamentos, a cuyo frente se encontraban subdirectores con cargo de coronel, uno de cada arma. La jerarquía e integración de este servicio excluyen toda posibilidad de que sus acciones puedan ser consideradas aisladas o independientes de las directivas unificadas de los más altos mandos civiles y militares de la dictadura. En los primeros meses de 1976, al frente del sid se encontraba el general Amaury Prantl y como subdirectores el capitán de navío Volpe, el coronel Font y un coronel de aviación cuyo nombre no se registra. El departamento más importante, era el número III, a cuyo frente siempre estaba un teniente coronel del Ejército. En marzo de 1976, el cargo era ocupado por el teniente coronel Octavio González, sustituido por breve lapso por el teniente coronel Juan Antonio Rodríguez Buratti, relevado a su vez por quien había sido segundo jefe, teniente coronel José Nino Gavazzo.
[30] En esa operación, Washington Pérez identifica a los militares uruguayos José Nino Gavazzo, Jorge Silveira y Manuel Cordero; al inspector Hugo Campos Hermida, y a los argentinos Aníbal Gordon y Euarddo Alfredo Ruffo.

2 comentarios:

  1. Hola Raul, excelente entrada. Es uno de los capitulos que mas me gusto... Aproveche mi corta estadia en un lindo Apartamento Buenos Aires para leerlo y la pase genial. Saludos

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  2. Yo cerre las persianas para poder leer y esta excelente altamente recomendable

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