sábado, 10 de julio de 2010

SEGUNDA PARTE Capitulo VI

VI

BANFIELD Y QUILMES

Hacia fines de 1977 el régimen uruguayo se preocupaba ante la visita de una misión extranjera de juristas.[1] Al igual que en 1976, cuando urdió la farsa de la invasión a Uruguay, el régimen necesitaba demostrar que la subversión seguía actuando, que se estaba haciendo una “guerra santa contra el comunismo” y que las campañas internacionales de denuncia eran responsabilidad de gente a sueldo del comunismo internacional que intentaba su desprestigio. Esta vez no se podían cometer errores, el Cóndor debía actuar con eficacia. La operación se puso en marcha.
El 15 de diciembre las Fuerzas Conjuntas, coordinando con efectivos argentinos, iniciaron la caza de argentinos refugiados en Uruguay. En el balneario Lagomar secuestran a Rosario Quiroga de Cubas y Rolando Pisarello. El mismo día secuestran al diputado peronista Jaime Dri y matan a Alejandro Barri, cuando se dirigían en auto hacia el mismo balneario. Al día siguiente, en la casa de Rosario Quiroga secuestran a María del Huerto Milesi de Pisarello, María Laura Pisarello y tres hijas de Rosario Quiroga. En el operativo muere Susana Matta de Barri, y su hija Alejandrina Barri Matta queda en poder de los militares. El mismo día son detenidos otros cuatro argentinos que vivían juntos: Raquel Odasso, cuando concurre a la oficina de correos; Luisana Olivera, cuando sale a la panadería y finalmente el dueño de casa Miguel Ángel Estrella y Jaime Brancoy.
El reconocido pianista argentino Estrella se había instalado en Uruguay a comienzos del año 1977. Pocos meses después gana un concurso del sodre como mejor artista extranjero. Sin embargo, un coronel interventor de esa institución resuelve anular el fallo por los antecedentes peronistas del artista: “Usted dijo que era peronista y los peronistas son enemigos del Uruguay”. La detención de Estrella se produce unos días después de su regreso de una gira por Canadá. Era conocido mundialmente, por eso tanto él como los detenidos en su casa corrieron una suerte distinta. Su piano, en cambio, no fue una excepción; como las pertenencias de todos los detenidos, fue robado.
El 16 de diciembre secuestran al dirigente peronista Oscar Degregorio, cuando ingresaba a Uruguay por el puerto de Colonia.
Cuando ingresaba al país el dirigente montonero argentino Carlos Valladares, intentan detenerlo en el Aeropuerto de Carrasco. Valladares se autoelimina ingiriendo una pastilla de cianuro.
Todos los detenidos son trasladados a una residencia en Carrasco con aspecto de castillo, en cuyo sótano los alojan. Allí comienzan las torturas. Los desnudan completamente y, utilizando una especie de capucha de goma con orificios a la altura de la nariz y la boca, les hunden la cabeza en un tonel lleno de agua hasta desmayarlos por asfixia. Los colgaban. A Rosario Quiroga le mostraban la ropa o los zapatos de sus hijas diciéndole que la torturarían en presencia de las niñas.
“Nosotros somos una cruzada católica regional contra el comunismo internacional”, le dirán a Estrella, a quien sabían católico. “Vos decís que esto es un infierno, vos no sabés lo que son los chupaderos de tu patria”, le dirá Gavazzo, llamado el Uno por los otros represores.
En determinado momento conducen a una de las secuestradas a una habitación en la que había unos 15 hombres, entre uruguayos y argentinos. Estos últimos eran oficiales argentinos miembros del Grupo de Tareas 3.3.2 de la esma. Le dicen que los van a trasladar a Argentina.
Los traslados se hacen en avión. Los adultos van a la esma, las hijas de Rosario Quiroga y la de los Pisarello son llevadas por Alfredo Astiz, posteriormente, a un colegio de monjas.
Después de ser torturado por las Fuerzas Conjuntas uruguayas, Oscar Degregorio intenta fugarse y es gravemente herido en el abdomen por un oficial uruguayo. A pedido del entonces teniente de navío Antonio Pernías –alias “Trueno”, miembro del Grupo de Tareas de la esma–, Degregorio fue operado con el fin de mantenerlo vivo para arrancarle información. Oscar se debatió varios días entre la vida y la muerte en el hospital uruguayo de las Fuerzas Armadas, después de una operación en la que se le hizo un ano contranatura. Cuando apenas mejoraba fue trasladado en avión a Buenos Aires, al casino de oficiales de la esma.
De todos esos operativos en los que participaron efectivos uruguayos y argentinos, el comunicado oficial número 1378 de las Fuerzas Conjuntas sólo da cuenta de algunas de las detenciones.
Hombres y mujeres capturados en la cacería conjunta son repartidos como un botín según las necesidades políticas de ambas dictaduras. La uruguaya informa de algunas de las detenciones, e incluye entre ellos a los muertos. Así, pasan a las cárceles uruguayas Miguel Ángel Estrella y todos los detenidos junto a él, y se informa de la muerte del matrimonio Barri-Matta. Al asumir la muerte de ambos, las Fuerzas Armadas deben hacer aparecer a Alejandrina en Uruguay, hasta que sus familiares la recuperan. Las detenciones hechas públicas logran el efecto deseado. Los otros detenidos serán el botín que se llevan ilegalmente los argentinos, por eso se omitirá toda mención sobre ellos.[2]
De los argentinos secuestrados en Uruguay y trasladados ilegalmente a la esma en Argentina, continuará desaparecido Oscar Degregorio.[3]
El drama de los que fueron conducidos a la esma continuará durante mucho tiempo.[4]
La coordinación represiva es siempre acompañada por la cooperación diplomática. El 18 de diciembre, los representantes de las dictaduras de Uruguay, Argentina, Brasil, Paraguay y Chile suman sus votos en contra de una resolución de la onu, apoyada por 96 naciones en la Asamblea General, que expresaba una fuerte condena al gobierno militar chileno por las violaciones a los derechos humanos y exigía a Pinochet investigar los casos de desaparecidos.
El 22 de diciembre se inicia un embate represivo coordinado entre las fuerzas argentinas y uruguayas en el vecino país.
Los centros de operaciones estarán instalados en dos centros clandestinos: Banfield y Quilmes. El “Pozo de Banfield” estaba ubicado entre las calles Siciliano y Vernet en la localidad de Banfield de la Provincia de Buenos Aires. Allí tuvieron asiento las direcciones (zona metropolitana) de Investigaciones, Seguridad e Inteligencia de la Policía de la provincia de Buenos Aires. El edificio tenía tres plantas, los calabozos estaban en los pisos primero y segundo. “Banfield” constituyó un centro de operaciones del Plan Cóndor en cuanto a la coordinación represiva entre Argentina y Uruguay Por allí pasaron gran cantidad de uruguayos secuestrados en Argentina y un matrimonio argentino secuestrado en Uruguay.[5] Algunos uruguayos fueron trasladados clandestinamente desde allí a Uruguay “cinco detenidos al mismo tiempo que ellos o alrededor de la misma fecha habían sido trasladados a Uruguay clandestinamente”.[6]
En relación con el destino de los ciudadanos uruguayos “El 16 de mayo de 1978 se produce un traslado con destino desconocido de los uruguayos detenidos desaparecidos, alojados en el sector B, a excepción de las señoras María Asunción Artigas de Moyano e Ileana Ramos de Dossetti.”[7]
Ese 22, son secuestrados y desaparecen varios uruguayos integrantes de los gau: Raúl Borelli Cattaneo, Guillermo Sobrino Berardi, Julio César D’Elía y Yolanda Casco de D’Elía. Yolanda, de 22 años y embarazada de ocho meses, fue secuestrada por personal de la policía federal y el Comando del Primer Cuerpo del Ejército, junto con su esposo en su domicilio. Fueron trasladados hasta la comisaría local donde los torturaron. Los padres de D’Elía empezaron a buscar a sus hijos, y se los conminó a abandonar Argentina en el término de 12 horas. Yolanda dio a luz a un varón en el Pozo de Banfield.[8]
Al otro día son secuestrados y desaparecen Gustavo Goicoechea Camacho, la argentina Graciela Noemí Basualdo de Goicoechea, José Mario Martínez y María Antonia Castro de Martínez, vinculados a los gau. Ese día también secuestran y desaparecen los integrantes del mln Ataliva Castillo Lima, Elsa Fernández de Sanz y su hija Aída Sanz Fernández. Aída, de 27 años, fue secuestrada en su domicilio junto a su madre Elsa. Estaba embarazada de nueve meses. El 27 de diciembre, en Banfield, dio a luz a una niña, a la que llamó Carmen, que le fue quitada de inmediato. En el “Pozo de Quilmes”, Aída siguió siendo torturada.[9] “La hija nació prácticamente en la tortura porque el estado de gravidez era muy avanzado de Aída, su madre había viajado a Buenos Aires para estar durante el parto y el primer tiempo de la nena, así que Aída la trasladan a Banfield, y finalmente la nena termina de nacer en Banfield, la estuvieron torturando hasta el último minuto, Aída estaba muy preocupada pensando qué consecuencias podía tener la nena, porque las descargas eléctricas eran brutales, los golpes, patadas, todo tipo de cosas. Cuando nació la nena era muy nerviosa, según relataba Mary22”.[10]
El 24 de diciembre son secuestrados y desaparecen Juan Cardozo y Miguel Ángel Río Casas. Entre el 25 y el 28 de diciembre sucede lo mismo con Eduardo Castro Gallo. El 27 de diciembre secuestran y desaparecen a otros dos uruguayos vinculados a los gau, Raúl Gambaro Núñez y Gustavo Raúl Arce Viera. Todos ellos serán vistos posteriormente en los centros clandestinos de Banfield y Quilmes. El 30 de diciembre son secuestrados tres uruguayos integrantes del Partido Comunista Revolucionario (pcr): Carlos Federico Cabezudo Pérez, Juvelino Andrés Carneiro Da Fontoura y su esposa Carolina Barrientos. También secuestran ese día a la uruguaya María Asunción Artigas de Moyano y a su esposo el argentino Alfredo Moyano. María Asunción, tenía 26 años y cuando fue secuestrada en su domicilio estaba embarazada de un mes. Dio a luz a una niña, el 24 de agosto siguiente, aún secuestrada. Fue vista en los lugares de detención clandestinos conocidos como Pozo de Banfield y Pozo de Quilmes, a cargo de personal militar argentino y uruguayo.[11] Todos los adultos continúan desaparecidos.
El año 1977 se cierra con este nuevo embate de la represión conjunta sobre los uruguayos que, en Argentina, intentaban organizarse contra la dictadura.
[1] Integrada por los abogados Joaquim Martínez Bjorkman (Federación Internacional de los Derechos del Hombre), Robert Goldman (Sociedad Americana de Derecho Internacional y Pax Romana) y Jean Louis Weil (Ministerio Internacional de Juristas Católicos).
[2] Rosario Quiroga de Cubas, Rolando Pisarello, Jaime Dri, María del Huerto Milesi de Pisarello, María Laura Pisarello, las tres hijas de Rosario Quiroga y Oscar Degregorio.
[3] Degregorio no figurará durante muchos años en las listas de extranjeros desaparecidos en Uruguay. En el año 2000 el pit-cnt incorpora su caso y el Estado uruguayo, a través del informe de la Comisión para la Paz, lo incluye en el Anexo 5.1, junto al matrimonio Logares-Grispon y los dos hermanos Epelbaum.
[4] Miguel Bonasso recoge aspectos de esa historia en su libro Recuerdos de la muerte, Ediciones Era, México, 1984.
[5] Según Adriana Chamorro, sobreviviente de Banfield, los Logares “habían sido trasladados clandestinamente desde el Uruguay, lugar de su detención, a la Argentina (...) a mediados de mayo de 1978”.
[6] Testimonio de Adriana Chamorro ante la justicia Argentina.
[7] Testimonio de Eduardo Otilio Corro, sobreviviente de Banfield, ante la justicia Argentina.
[8] El hijo de Yolanda y Julio César fue ubicado en 1995 en poder de integrantes de las Fuerzas Armadas argentinas.
[9] La niña es localizada en 1999, en una familia de civiles, y se le restituye su verdadera filiación.
[10] Declaraciones de Adriana Chamorro, en las que relata la versión de María Asunción (Mary), el 9-V-01, ante la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata.

[11] Su hija es localizada en 1987 y restituida a su familia. Ella y su esposo continúan desaparecidos.

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