viernes, 9 de julio de 2010

SEGUNDA PARTE Capitulo VII

VII

NUEVO CAPÍTULO URUGUAYO DEL PLAN CÓNDOR

1978. Mientras el general Gregorio Álvarez es designado comandante en jefe del Ejército, se inicia en 1978 otra serie de minidevaluaciones. Siguen llegando misiones humanitarias a Uruguay para interesarse por la situación de los derechos humanos. Continúan las clausuras de órganos de información. El 6 de julio renuncia a la cancillería Alejandro Rovira y asume Adolfo Folle Martínez. Se anuncian medidas para la liberación de los precios en el sector agropecuario. Según el ministro de Economía, Arismendi, estas medidas están dirigidas a aumentar la rentabilidad del sector a fin de estimular la reinversión y aumentar la producción, que “debe ser el sostén del desarrollo económico”. El general Vadora declara a la prensa: “Si mi país lo requiere y si se entiende que mis servicios pueden ser útiles, podría acceder a postularme como candidato en las próximas elecciones nacionales”. Un comunicado de las Fuerzas Conjuntas daba cuenta de la llegada de más de cuatro mil cartas provenientes del exterior, dirigidas a la Oficina Central de Información de personas, que: “pretenden influir en las autoridades en la consideración de los procesos de Sendic y otros detenidos”. Mientras en Nicaragua el fsln asalta e1 Palacio Nacional, y eran elegidos en el Vaticano primero Juan Pablo I y luego Juan Pablo II, la conducción económica de la dictadura anuncia el inicio de una nueva modalidad en la política cambiaria, al fijarse el porcentaje de devaluación del peso en el próximo trimestre y aun en los próximos días. Esta política se conocerá como “la tablita”. En Venezuela es elegido presidente Luis Herrera Campins, del opositor partido Social Cristiano. En Uruguay es desalojado el conventillo Medio Mundo, de la calle Cuareim, calificado de “finca ruinosa”, pese a ser un monumento histórico nacional. El dólar llega a los siete pesos. Por decreto se aprueba una ley de radiodifusión por la que se establecen los requisitos exigidos a quienes soliciten licencia de explotación de frecuencias radioeléctricas y las pautas morales, políticas y de programación a que deben ajustarse.
El periodista brasileño Flavio Tavares, detenido por las autoridades uruguayas, es puesto en libertad el 5 de enero de 1978, pero será expulsado del país días después.
La acción represiva que se había iniciado a fines del año anterior en Argentina continúa en los primeros días de enero. El 8 de ese mes es secuestrada Célica Gómez Rosano, una uruguaya integrante del pcr. Célica estaba vinculada a Carlos Cabezudo y Andrés Carneiro, secuestrados también en Buenos Aires el 30 de diciembre.[1] En Uruguay son detenidos otros integrantes de esa organización. El 15 de enero secuestran y desaparece en Uruguay Ricardo Blanco Valiente.
En los primeros días de 1978, Jorge Silveira les muestra a personas detenidas en Uruguay, vinculadas al gau, dos actas levantadas en Buenos Aires que, según el militar uruguayo, le fueron proporcionadas por “nuestra agencia en Buenos Aires”. Esta vez el objetivo de la coordinación represiva eran los grupos políticos que se estaban reorganizando en la Unión Artiguista de Liberación (ual). La base argentina de operaciones ya no era Orletti sino los “pozos” de Banfield y Quilmes. En Banfield, en enero, Yolanda Casco, secuestrada el 22 de diciembre de 1977, dio a luz a un varón.
El 10 de febrero de 1978, en Artigas, cae a tierra el avión de la Fuerza Aérea que realizaba la frecuencia Montevideo-Salto-Artigas-Rivera. Este avión había sido usado en 1976 para trasladar a un grupo de uruguayos integrantes del pvp desde Argentina a Uruguay, en el segundo contingente de detenidos en aquel país, durante el mes de setiembre.[2]
El 6 marzo Tota viaja a Venezuela. El objetivo de esa visita, además de entrevistarse con el presidente y otras autoridades,[3] es agradecer al pueblo venezolano su sostenido reclamo por Elena y salir al cruce de las nunca abandonadas intenciones de la dictadura uruguaya de reanudar relaciones diplomáticas con Venezuela. Junto con esta iniciativa, Tota envía una carta al presidente estadounidense denunciando el secuestro de su hija. Durante su estadía de dos meses en Venezuela, Tota logra “dar a conocer la situación en que se encuentran miles de familiares, especialmente aquellos que buscan denodadamente a sus seres queridos”.[4]
En esa oportunidad se aloja en casa de Laura Menoni, uruguaya radicada allí, y recibe el permanente apoyo de una colonia de uruguayos que mantienen actividad constante de denuncia sobre la dictadura.
Merced a los espacios conseguidos en los medios de difusión venezolanos, Tota logra que se publiquen las fotos de Anatole y Victoria Julien, lo que permite que una mujer chilena los identifique y dé información que permite su posterior localización.
Por su parte, la dictadura intentaba disminuir las presiones estadounidenses y de los organismos internacionales. A esos efectos creó, en marzo de ese año, la llamada Oficina Central de Información de personas, que dependía directamente del cosena y cuyo objetivo era atender denuncias referentes a la situación de personas vinculadas a delitos contra la seguridad del Estado. La instalación de la oficina coincidió con el arribo a Uruguay de dos científicos estadounidenses integrantes de la Academia Nacional de Ciencias,[5] que se interesaban por la situación de los detenidos. A esta delegación la seguirá, el 2 de abril, otra misión del Colegio de Abogados de Estados Unidos, integrada por especialistas en derechos humanos.
En Argentina, mientras tanto, habían seguido los secuestros y desapariciones de uruguayos.[6]
En Uruguay seguían deteniendo a personas vinculadas a los grupos que se habían reorganizado en la ual. El 11 de mayo la prensa uruguaya da cuenta de la desarticulación de las Agrupaciones de Militantes Socialistas, que integraban la Unión Artiguista de Liberación, y según esa información, detienen a 10 personas.
El 18 de mayo son secuestrados en Montevideo y trasladados clandestinamente a Argentina Claudio Logares, Mónica Grinspon y su pequeña hija Paula.
Tota continuaba en Venezuela. En mayo, poco antes de abandonar ese país, se realiza en el Colegio Nacional de Periodistas, en Caracas, una conferencia de prensa, en la que además de agradecer “al presidente Carlos Andrés Pérez, a su gobierno, personalidades políticas y al pueblo de Venezuela”, lo que habían hecho, Tota expresaba que su objetivo fundamental era “hacer saber que mi hija, Elena Quinteros, está viva”. Finalmente, denunciaba que “desde febrero de este año obran en mi poder testimonios de que mi hija se encuentra viva y detenida en una de las tantas prisiones con que la dictadura uruguaya impone su brutal acción represiva.[7] Es con esta noticia que desmiento la negación que la dictadura ha hecho siempre acerca de la situación de Elena y que continúo mi tarea de madre por conseguir su libertad. Tarea que no es individual, ya que en mi mismo caso se encuentran muchas madres, esposas e hijas. Ustedes sabrán que en Uruguay hay más de 5 mil presos y que hay decenas de desaparecidos, entre ellos, niños de 20 días o pocos años.[8] Por lo tanto, si bien hablo como madre de Elena Quinteros, también no puedo dejar de hacerlo en nombre de todos los familiares de presos y desaparecidos uruguayos que en este momento sufren al igual que yo”.
El 1º de julio, la octava Asamblea General de la oea, que insta a los gobiernos de Uruguay y Paraguay para que adopten y pongan en práctica “medidas para asegurar la plena vigencia de los derechos humanos en sus respectivos países”, solicita a los gobiernos de Chile y Uruguay que inviten a la cidh a realizar una visita a esos países y que cooperen con ella en el cumplimiento de su labor. El gobierno uruguayo rechaza el planteo. A su regreso de la reunión de la oea, Rovira[9] –digno sucesor de Juan Carlos Blanco– manifiesta: “no hay mérito (...) para admitir una visita de la cidh”.
Durante el mes de mayo y los primeros días de junio, cinco uruguayos más son secuestrados y desaparecen en Argentina.[10]
En otro ajuste de cuentas interno de las Fuerzas Armadas, el 26 de junio es arrestado el general Amaury Prantl, responsable de una publicación[11] en la que se acusaba a los generales Gregorio Álvarez y Raimúndez de corrupción.
En julio, el consejero de la presidencia de la Casa Blanca, Robert Lipshutz, responde a la carta que en marzo le había enviado Tota. La administración Carter le informaba que el gobierno de Uruguay había creado recientemente una oficina, a cargo del coronel Carlos Maynard,[12] para brindar información sobre personas arrestadas.
Si bien Elena no estaba arrestada sino desaparecida, ya que el gobierno uruguayo no admitía tenerla, el 14 de agosto Tota le escribe a Maynard desde Suecia: “Me han dicho que la oficina de la que es usted director contesta a las preguntas sobre personas desaparecidas. Hace dos años y medio que trato de que se me diga dónde está mi hija. Ella es Elena Quinteros Almeida, tiene en la actualidad 33 años y fue sacada de la embajada de Venezuela el 28 de junio de 1976. Yo podría darle hasta los nombres de sus secuestradores, policías muy conocidos en el plantel policial, pero sería caer en redundancia pues usted estará muy al tanto de lo sucedido, que culminó con la ruptura de relaciones de parte del gobierno venezolano con Uruguay. Por la seguridad que me han dado de que usted respondería a mi pregunta, le digo: ¿Dónde está mi hija?”.
El 5 de setiembre muere en Montevideo por envenenamiento la señora María Cecilia Fontana de Heber (esposa del ex diputado blanco Mario Heber). En relación a este hecho, el comunicado de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia consignaba que el 29 de agosto habían dejado en la casa dc Luis Alberto Lacalle tres botellas de vino Riesling de Los Cerros de San Juan, con una tarjeta que decía: “El jueves 31 al mediodía, brindemos por la patria en su nueva etapa. mdn”. Las botellas iban dirigidas a tres personalidades políticas del Partido Nacional: Luis Alberto Lacalle, Mario Heber y Carlos Julio Pereyra. El comunicado afirmaba que según las investigaciones realizadas se había establecido que el tóxico utilizado era fosdrin, sin agregar más detalles.
El 13 de octubre, un comunicado de prensa de la Jefatura de Policía de Montevideo daba cuenta de la detención y procesamiento de cuatro personas[13] por alterar el orden en un acto partidario el 10 de setiembre, al gritar consignas favorables a una persona requerida por la justicia militar (Wilson Ferreira Aldunate) y distribuir panfletos de crítica al accionar policial.
A mediados del año 1978, algunos integrantes del pvp se habían trasladado a Brasil, desde donde empezaban a organizar nuevamente sus contactos con Uruguay y a desarrollar actividades de propaganda, entre ellas la edición del periódico Compañero. Detectados por la compañía de Contrainformación del Ejército, empiezan a ser detenidos. Esta vez la coordinación represiva es con la policía de Brasil.[14]
En ese marco, el 12 de noviembre son secuestrados en Porto Alegre por efectivos militares uruguayos e integrantes de los servicios de seguridad de Brasil, los también uruguayos Lilián Celiberti, sus dos hijos menores y Universindo Rodríguez. Esta operación, denominada “zapato roto”, traslada a los detenidos en forma clandestina a Uruguay. Al igual que en 1976, un comunicado de la dictadura pretende hacer creer que habían sido capturados cuando pretendían cruzar clandestinamente la frontera, portando armamento e importante documentación.

[1] Tanto Célica Gómez como Cabezudo son trasladados a Uruguay y se los verá en la “base Roberto”, de la Tablada.
[2] Según lo publicado por el diario La República en notas del periodista Roger Rodríguez, la nave fue pilotada, en 1976, por el actual jefe del arma de aviación Malaquin.
[3] Entre otros, Tota se entrevista con el canciller Simón Alberto Consalvi; el ministro de Cultura Salcedo Bastardo, el presidente del Congreso Álvaro Barrios, el presidente de la Cámara de Diputados Osvaldo Álvarez Páez, el presidente de la Comisión de Política Exterior del Senado Ramón Velázquez y los embajadores de Suecia, Ecuador, Estados Unidos y México.
[4] Documento firmado por Tota, de fecha 1-VIII-78, en el que da cuenta de sus actividades en Venezuela.
[5] Christian Anfisen y Robert Perry.
[6] Juan Alberto De León el 16 de febrero, Juan Rodolfo Rodríguez Miranda el 6 de marzo, y Washington Rodríguez el 1º de abril. Los dos primeros siguen desaparecidos. El 20 de abril secuestran y desaparecen a Jorge Hugo Martínez Horminoguez, su esposa Marta Beatriz Severo Barreto y Carlos Baldomero Severo Barreto, el 24 de abril a Beatriz Alicia Anglet De León de Severo y Ary Héctor Severo Barreto.
[7] Si bien no hemos podido comprobar, con la documentación de que disponemos, a qué testimonios se refiere aquí Tota, hay que tener en cuenta que a principios de 1977 se conocen las informaciones aportadas por Enrique Rodríguez Larreta. Su hijo, en un testimonio fechado el 25 de marzo del 85, dice que “estaban tratando de resolver el caso de Elena de un modo similar al nuestro, haciéndola aparecer en medio de un expediente mayor en el que se dijera que habíamos ingresado por nuestra propia voluntad al país. Ante la sorpresa manifestada por mí, en el sentido de que Elena aún estuviese con vida, (Gavazzo) me aseguró que se encontraba bien y detenida en una estancia del interior del país propiedad del Ejército”.
[8] Por esas fechas estaba denunciada la desaparición de los niños Amaral García, Mariana Zaffaroni, Simón Riquelo, Anatole y Victoria Julien Grissonas, los hermanitos Hernández Hobbas y se empezaba a tener noticias de los nacimientos en el pozo de Banfield.
[9] El 8 de julio el canciller Rovira renuncia, y asume Adolfo Folle Martínez.
[10] El 21 de mayo Luis Carvalho, el 5 de junio Fernando Díaz de Cárdenas y Raúl Olivera Cancela, el 6 de junio Edison Cantero y el 9 de junio Héctor Giordano.
[11] El Talero.
[12] En junio de ese año, un comunicado de las Fuerzas Conjuntas daba cuenta de la existencia de más de cuatro mil cartas provenientes del exterior, dirigidas a la Oficina Central de Información de personas, que “pretenden influir en las autoridades en la consideración de los procesos de Sendic y otros detenidos”.
[13] Washington Bermúdez Gandolfo, Oscar Cyrano López Balestra, Horacio Polla Pereda y Juan Carlos Silva González.
[14] En Montevideo son detenidos Luis Alonzo, Rosario Peguito, Germán Steffen, Rony Steffen, Marlene Chanquet y Ana Salvo.

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